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jueves, 26 de mayo de 2011

Su avaricia y tu pereza conspiran contra ti

Avaricia
fuente: http://pili.la/71m

Democracia Real Ya, si te fijas, lo que en realidad pide es el fin del monopolio (en realidad oligopolio) de facto que hay en la política bipartidista de nuestro país. Pero ¿no estaría bien combatir el resto de sectores con tendencias monopolistas? Al fin y al cabo, el político, es resultado de un monopolio (ya sabes, oligopolio que lo mismo nos da) económico donde grandes corporación, a través del Banco Mundial y el FMI controlan las cuentas de todos.

La cosa es sencilla: cuanto menos manos controlen un recurso peor será para los que necesitamos ese recurso. Un ejemplo claro lo tenemos en las grandes operadoras de móvil sobre las que a cada poco surgen casos de acuerdos de precios. El monopolio es evidente aún cuando disimulan. Con la banca ocurre lo mismo, pero también con grandes cadenas de hipermercados, muebles o hasta café. Porque, insisto, controlar un recurso, a solas o con un par de colegas, te permite hacer con él lo que quieras. 

Hay mucho debate en torno a si se hace o no se hace nada en las acampadas. Bueno algo se hace o hará y muy centrado en romper el bipartidismo funcional que sufrimos, con una Ley Electoral más justa y representativa del voto real. Porque el bipartidismo no es más que un oligopolio político que mira por sus intereses. Una vez domeñado se podrá atacar al resto. Bien, vale, de acuerdo. Pero mientras tanto, tú puedes actuar de forma en principio sencilla (más adelante se desarrolla cada punto).

  1. Compra lo que necesites
  2. Compra en pequeñas tiendas
  3. Favorece los productos de "la tierra"
  4. No compres en domingos y festivos 
  5. Evita usar las tarjetas de crédito o débito en los pagos
  6. Evita las pagos domiciliados y el pago a plazos con intereses
  7. Ten el menor dinero posible en tu cuenta corriente y elige bien tu banco
  8. No te cases por cuatro perras, exigiendo la libertad de lo que pagas
  9. Cuida tu privacidad
  10. RECLAMA y DENUNCIA


Y digo en principio porque la mayoría de estas medidas van contra tu propia pereza. Sí, esa que el sistema financiero y comercial trata tan bien. Tu comodidad es su negocio. De hecho es la frase favofira: te lo hacemos cómodo, sencillo y rápido. ¿Hay algo de malo en cobrarte un plus por ello? Bueno, llegado el momento, cuando no haya elección real seguramente sí. Además dándole el control del mercado de bienes además les damos el monopolio sobre el empleo. Si sólo ellos pueden producir y vender, sólo ellos podrán contratar y lo harán allá donde les interés más. ¿Te suena la deslocalización industrial, eso de cerrar fábricas aquí y llevarlas a países del este o Asia? 

Sí, te costará más esfuerzo y quizás al principio hasta más dinero. Yo intento seguir las siguientes pautas (y ya reconozco que no siempre lo consigo).

  1. Compra lo que necesites. Lo que realmente necesites. Seguro que tienes muchas cosas que usas poco o casi nada pasado un tiempo. O que renuevas objetos que, en realidad, podrías seguir usando. Curiosamente aquí la pereza no entra en juego. Ya da rabia que las cosas se estropeen porque estén diseñadas para estropearse pasado un tiempo (obsolescencia programada), pero a veces nos corre prisa cambiar la ropa, el teléfono, la tele o el coche sin realmente necesitarlo. Sólo por tener uno nuevo, en principio mejor. ¿Realmente necesitas hacer el cambio o estás siendo víctima de las tácticas de obsolescencia percibida que usa la publicidad? Antes de comprar algo piensa si realmente lo necesitas, y si lo que necesitas es cubrir una función busca opciones alternativas más baratas pero con las mismas capacidades (muchas segundas marcas en realidad equipan lo mismo que las principales).
  2. Compra en pequeñas tiendas, las tradicionales de toda la vida, evitando franquicias y grandes cadenas. Así sea la comida en un mercado de abastos, la ropa en tiendas de calle, el champú en droguerías y el alcohol... en farmacias. El negocio de una tienda se reduce al barrio donde está, con suerte al pueblo de al lado en ciertas zonas. Lo que vende es lo que tiene. Las grandes cadenas absorben clientes de hasta decenas de kilómetros a la redonda. Además si un único centro de una cadena no va demasiado bien puede compensarse con otro. Si una tienda pequeña va mal tiene que cerrar. Así que vence la pereza de tenerlo todo a mano y patea la calle (que además andar es muy sano).
  3. Favorece los productos de "la tierra". No es por chovinismo barato ni proteccionismo. Aunque es fácil apelar al empleo y economías propias. Comprar productos que se fabrican a pocos kilómetros es, para empezar, más ecológico en cuanto al ahorro de CO2 en el transporte. Para seguir, las leyes aplicables serán las de tu zona, las que se te aplican a ti. El control es más sencillo y la persecución de infracciones cuando depende de organismos cercanos. Si conoces cómo se trata al personal de una fábrica de zapatos de tu ciudad no sólo puedes ejercer presión no comprándolos sino además articulando las denuncias pertinentes ya que estarán dentro de la jurisdicción de tu zona. Sí, a veces sale algo más caro, pero por lo general no es el mismo producto tampoco.
  4. No compres en domingos y festivos. Sobre todo en grandes superficies o franquicas, que habría que evitar siempre, pero con más insistencia los domingos (día tradicionalmente de cierre) y festivos. En teoría un sistema de libre horario 24/7/365 beneficiaría la competencia y permitiría que los compradores pudieran consumir cuando mejor les conviniera. Santa Pereza. En la práctica, ¿quién abre los domingos salvo bares, restaurantes y sitios para ociar? Por lo general las grandes cadenas que son las que pueden permitirse mal pagar a alguien que pringue. La libertad total aboca al pequeño comercio, por lo general familiar, a la extinción o a la esclavitud, porque con dos ventas en domingo no da para pagar a un empleado más. Sin embargo una gran cadena amortiza las pérdidas de unas con las de otras. De momento sólo se abre en ciertos domingos. Pero aún así hay que vencer la pereza y no comprar en domingo salvo que no quede otra (creo que se entiende que excluyo el gasto en ocio ¿verdad?)
  5. Evita usar las tarjetas de crédito o débito en los pagos. La comodidad de pagar con tarjeta lleva por un lado el precio de las comisiones que te cobran por ellas (salvo excepciones) pero por otro la que siempre se cobra al comerciante. Aquí los pequeños tienen las de perder y les clavan hasta un 7% de comisión por venta, mientras que una cadena de hypermercados puede negociar con su gran volumen y sacar menos de un 1% (los monopolios se "ayudan" entre sí).
  6. Evita las pagos domiciliados. También es muy cómodo, de hecho los bancos se están preocupando de hacer incomodísimo el pago de recibos no domiciliados poniendo horarios exclusivos para ello, normalmente muy temprano. ¿A qué tanto interés? ¿Qué más les dará a ellos si total se va a pagar igual? Por un lado vuelve el tema de las comisiones. Por otro que te preocupes de tener siempre dinero en la cuenta. Apelan a tu pereza doblemente. Es por ello doblemente sospechoso. Aquí entrarían también el pago a plazos y más si viene con intereses. Lo mejor es evitarlo. La comodidad de los plazos es innegable. Es más muchas cosas no podríamos comprarlas a toca teja ni aún ahorrando años (sí, eso: una casa). Pero sí que hay una gran cantidad de compras que se ponen a plazo y que  podrían esperar. Obviamente, ante una urgencia y una falta de dinero no queda otra, pero si se puede encontrar un modelo de pago a plazo sin interés siempre será mejor. Y es que para el sistema financiero no hay nada peor que una persona no endeudada de algún modo a la que no poder cobrar intereses, ya que la deuda es dinero.
  7. Ten el menor dinero posible en tu cuenta corriente. Por lo anterior se deduce que lo que más quiere el oligopolio bancario es que tu dinerico esté en sus arcas. ¿Para qué? Para hacer negocios con él. Tan sencillo como eso. Tu dinero es la materia prima a partir de la cual generan el suyo. Tu dinero, pero sobre todo tus deudas. Lo ideal sería no necesitar un banco, pero parece complicado. Eso sí: elige bien tu banco. No tengas pereza a la hora de cambiar de banco si ves que el trato que recibes no es el que te conviene, si te funden a comisiones o te enteras de alguna práctica que no cuadra demasiado con tu visión del mundo (como financiar la venta de armas). Cambiarte de uno a otro puede ser un aparente engorro, pero en realidad es más sencillo de lo que parece, sobre todo si no te has atado.
  8. No te cases por cuatro perras. Di no a las permanencias de cualquier tipo. Las supuestas ventajas de las mismas como productos más baratos o regalos las estás pagando de sobra. Si tu libertad no fuera tan preciosa no estaría tan pagada. Así evita contratar servicios que te penalicen por abandonarlos. Además: exige la libertad de lo que pagas. Esto va sobre todo por los móviles y los modems USB, pero es aplicable a cualquier cosa que adquieras y esté de algún modo capada. Tienes el derecho a que el dispositivo funcione con cualquier otro proveedor de servicios. Si no te atas a permanencias deben darte un producto que tampoco esté atado. Es más, legalmente puedes exigirlo por muchas trabas que te pongan. 
  9. Cuida tu privacidad. Tanto en la red como en la vida real. Encuestas, perfiles, información adicional, cámaras de seguridad. Si realmente quieres un servicio aporta lo mínimo que requiera para funcionar. En la red está de moda el marketing a medida. Te ofrecen publicidad adecuada a tus gustos y hábitos de navegación. Esa es la excusa para pedirte que rellenes perfiles cuanto más completos mejor (para ellos). Para empezar ¿quién necesita publicidad? De nuevo te atacan con un sofá viscolástico para que te apoltrones. Ya digo, en caso de necesitar el servicio lee las condiciones de privacidad y mira si te conviene, a veces se encuentra uno sorpresa como cesión de derechos de imagen (no sólo de imágenes).
  10. RECLAMA y DENUNCIA. Pide hojas de reclamación y pon las quejas necesarias ante las oficinas del consumidor de los ayuntamientos. Si tardan más de lo debido, si se niegan a darte un servicio, si no cumplen con una garantía, si se usan tus datos personales de forma extraña, si crees que te están liando... Ante la duda ve a una oficina de consumo de tu ayuntamiento o a una asociación de consumidores (como la http://www.ocu.org/), o acude a la Agencia Española de Protección de Datos (https://www.agpd.es): en muchos casos están deseando sumar tu caso a sus acciones. Y además estarás ayudando a los que vengan detrás. 

Finalmente y resumiendo todo esto en una directriz genérica: desconfía de todo lo que se venda con las palabras cómodo, fácil y rápido; evita las formas monopolistas que hacen de tu pereza tu mayor enemigo. Vamos: compra de forma responsable (incluyendo cuando "compras" qué político te va a representar).


Por si acaso no los vistes, y como nunca va mal recordarlos, aquí te dejo unos documentales:

Actualización. Enlace de interés

Pereza
Jacob Matham

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